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Las decisiones que tu tienda no puede tomar sola

Un componente de IA ligero que se integra directamente en tu tienda, lee cada señal que dejan los clientes y la convierte en el siguiente producto, oferta o acción más adecuada.

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Cada interacción profundiza la imagen

Empieza con lo que ya sabes

En el momento en que un cliente inicia sesión, el motor se conecta a todo su historial: pedidos anteriores, preferencias guardadas, interacciones con soporte, estado de fidelidad, valor medio del pedido, afinidades de categoría. No trata a un cliente recurrente como a un desconocido. Retoma exactamente donde se quedó la relación, con cada transacción, cada devolución, cada carrito abandonado ya considerados. Estas conexiones se acumulan. Un cliente que compró zapatillas de correr en marzo, miró equipo de recuperación en abril y abrió un correo promocional sobre mochilas de hidratación la semana pasada no es simplemente un "visitante recurrente". El motor ve una trayectoria y sabe qué viene después.

Sin cuenta, sin historial, sin problema

Desde la primera vista de página, el motor lee el tipo de dispositivo, la resolución de pantalla, el idioma del navegador, la ubicación, la fuente de referencia y la hora del día. En segundos construye una huella conductual que sitúa a este visitante en un contexto: rango de precios probable, interés probable por categoría, patrones de navegación específicos del dispositivo. Un visitante que llega desde un anuncio de Instagram en un móvil a las 10 de la noche se comporta de manera diferente a alguien que llega desde una búsqueda en Google en un ordenador a las 2 de la tarde. El motor lo sabe antes de que el visitante haga nada.

Luego cada interacción profundiza la imagen

Un cliente se detiene en la imagen de un producto. No hace clic, pero se detiene. Esa vacilación es información. El motor registra el interés incluso cuando el cliente no actúa en consecuencia.

Preferencias descritas en fragmentos

Cuando un visitante fija un rango de precios, elige un color o ordena por valoración, está describiendo el producto que quiere en fragmentos. El motor ensambla esos fragmentos en un perfil de preferencias coherente, sesión a sesión.

Los cambios en el carrito como señales de decisión

Artículos añadidos, eliminados, intercambiados. Cantidad ajustada hacia arriba y luego hacia abajo. El motor lee los cambios en el carrito como señales de decisión: qué estuvo a punto de entrar, qué no, y qué dice eso sobre la fase del proceso de compra del cliente.

Sesiones conectadas a lo largo del tiempo

Un cliente vuelve tres días después y va directo a una categoría que había explorado antes. El motor conecta sesiones a lo largo del tiempo, reconociendo que no es una visita nueva. Es una continuación.

De puntos de datos a patrones

Un primer pedido es un punto de datos. Un segundo pedido es contexto. Un tercero es un patrón. El motor lee el historial de compras no como una lista de SKUs, sino como una imagen en evolución del gusto, ciclo de necesidad y sensibilidad al precio.

Encontrar lógica dentro del caos

Los clientes no siguen tu menú de navegación. Saltan de búsqueda a categoría, a producto, a página de inicio, a una categoría completamente diferente. El motor lee la lógica dentro del caos, encontrando intención en rutas que los paneles analíticos aplanan en tasas de rebote.

Tus clientes ya te están diciendo lo que quieren

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